Este artículo analiza cómo, en un contexto de ocupación, asedio, colonización y desposesión, la transición energética en Palestina se convierte en una práctica de resistencia y supervivencia más que en un proceso técnico de descarbonización. A partir de un análisis detallado de políticas y proyectos energéticos en Cisjordania y Gaza, se examina hasta qué punto las iniciativas solares descentralizadas y las redes comunitarias reconfiguran las nociones de soberanía, justicia y sostenibilidad. Los resultados muestran que la energía, en condiciones de control, escasez y violencia sistemática, adquiere un carácter político y vital: no solo constituye un recurso para la cohesión social, sino también un terreno de dominación, castigo colectivo y disputa sobre las condiciones materiales de vida. La experiencia palestina evidencia los límites de los modelos hegemónicos de transición y plantea la necesidad de repensar la sostenibilidad desde la vulnerabilidad y la agencia local.