El giro de Marruecos hacia las energías renovables es un proceso gradual y complejo, ralentizado por la persistente dependencia del país de los combustibles fósiles y por políticas que no están plenamente coordinadas. Este artículo examina dicha transformación en el contexto de las tensiones entre los imperativos de soberanía, la inercia institucional y las reconfiguraciones geopolíticas regionales. La transición no responde tanto a una lógica de ruptura o sustitución, sino a una de reconfiguración incremental, impulsada por compromisos estratégicos en un entorno inestable donde el margen de maniobra sigue siendo estrecho y los equilibrios energéticos están sujetos a circunstancias externas. Los resultados muestran un predominio persistente de los combustibles fósiles, un desarrollo tardío del gas y una integración fragmentada de las renovables, lo que revela una gobernanza rígida y limitaciones industriales que restringen las cadenas de valor nacionales y la interconexión regional.