Este artículo examina por qué Kuwait está rezagado en la generación de energía renovable respecto a otros estados del Golfo ricos en hidrocarburos. A pesar de enfrentar presiones similares, este país ha expandido las energías renovables en mucha menor medida que sus homólogos regionales. A partir de investigación documental y trabajo de campo, se sostiene que ello se debe principalmente al prolongado bloqueo político de Kuwait que ha dificultado la planificación a largo plazo: reiterados enfrentamientos entre el Gobierno y el Parlamento, frecuentes cambios de gabinete o elecciones anticipadas. Las disputas sobre la participación del sector privado y la impopularidad política de la reforma de las subvenciones han limitado aún más el avance. Se concluye que la adopción de energías renovables es un proceso profundamente político, y que la ausencia de estabilidad institucional puede ralentizar la transición energética.