La STS n.o 394/2026, de 11 de junio, representa un avance significativo en la adaptación del delito de falsedad documental a la contratación digital. La sentencia considera que la contratación telefónica con suplantación de identidad puede integrar el delito de falsedad documental, aunque no exista un documento firmado en soporte papel, al entender que los registros electrónicos generados durante el proceso contractual constituyen documentos con eficacia probatoria y relevancia jurídica. El presente trabajo analiza la evolución del concepto penal de documento, el régimen jurídico de la contratación electrónica y telefónica y la fundamentación empleada por el Tribunal Supremo para consolidar una concepción funcional del documento. Asimismo, se examinan las consecuencias prácticas de esta doctrina y su incidencia sobre la protección de la autenticidad y la seguridad del tráfico jurídico en un entorno cada vez más digitalizado
Supreme Court Ruling No. 394/2026, of 11 June, marks a significant step in adapting the offence of document forgery to the digital contracting environment. The judgment holds that telephone contracting based on identity theft may constitute document forgery even in the absence of a paper document signed by the parties, since the electronic records generated during the contracting process qualify as documents with evidentiary value and legal relevance. This paper examines the evolution of the criminal law concept of a document, the legal framework governing electronic and telephone contracting, and the Supreme Court's reasoning in consolidating a functional concept of documents. It also analyses the practical implications of this doctrine and its impact on protecting the authenticity and security of legal transactions in an increasingly digital environment.