El presente artículo analiza la política exterior del Perú (2019-2025) frente a la creciente rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China. Se argumenta que la convergencia de los intereses de seguridad de Washington (Trump Corollary) y Beijing (Global Security Initiative) configura una “pinza doctrinal” que limita la autonomía estratégica del Estado. Para evaluar este fenómeno, el estudio clasifica el impacto de las inversiones extranjeras según su naturaleza sectorial, examinando tres megaproyectos: el puerto de Chancay, la red eléctrica de Lima y la minera Las Bambas. Los resultados demuestran que la tradicional estrategia de mantener relaciones equidistantes con ambas potencias resulta inviable en el ámbito de la infraestructura crítica, donde el Estado pierde margen de maniobra ante las presiones externas. No obstante, el pragmatismo económico se mantiene operativo en sectores comerciales como el minero. El artículo, ante este escenario, concluye recomendando la adopción de un “No Alineamiento Activo” preventivo, el establecimiento de mecanismos institucionales para el escrutinio de inversiones y la utilización de los minerales críticos como herramienta de negociación global.
This article analyzes Peru’s foreign policy (2019-2025) amid the growing geopolitical rivalry between the United States and China. It argues that the convergence of security interests from Washington (Trump Corollary) and Beijing (Global Security Initiative) creates a “doctrinal pincer” that limits the state’s strategic autonomy. To evaluate this phenomenon, the study classifies the impact of foreign investments according to their sectoral nature, examining three megaprojects: the Chancay port, Lima’s electrical grid, and the Las Bambas mine. The findings demonstrate that the traditional strategy of maintaining equidistant relations with both powers becomes unviable in the realm of critical infrastructure, where the state loses maneuvering room due to external pressures. However, economic pragmatism remains operational in commercial sectors such as mining. Given this scenario, the article concludes by recommending the adoption of a preventive “Active Non-Alignment,” the establishment of institutional mechanisms for investment screening, and the leverage of critical minerals as a global negotiating tool.