Madrid, España
Salvador de Madariaga (1886-1978) fue un polifacético intelectual de la Edad de Plata con una notable proyección internacional. Al igual que otros liberales de esta época —como Marañón y Ortega— sus conocimientos económicos eran muy escasos. Aunque su formación sí le hubiera permitido entender las nuevas corrientes de pensamiento económico, dio mucha mayor importancia a los factores espirituales que a los materiales y se mostró siempre muy crítico con lo que denominó «economicismo». Precisamente, dados los rasgos del carácter nacional, consideró que un modelo corporativo integral era el único viable para la España de los años treinta: en lo político, frente al parlamentarismo clásico, permitiría mayor representatividad, estabilidad y descentralización; en lo económico, lejos tanto del capitalismo estadounidense como del comunismo soviético, liberaría la gestión técnica de los asuntos económicos de injerencias políticas e intereses particulares. Curiosamente, mantuvo su apuesta corporativista hasta el final de su vida, considerándola una tercera vía compatible con el ideario liberal. Sin embargo, este trabajo concluye que liberalismo económico y corporativismo integral resultan incompatibles, tras comparar en términos económicos prácticos la propuesta corporativa liberal de Madariaga con la antiliberal de Eduardo Aunós de la misma fecha.
Salvador de Madariaga (1886-1978) was a multifaceted intellectual of the Silver Age with a notable international profile. Like other liberals of this period —such as Marañón and Ortega— his knowledge of economics was very limited. Although his education would have allowed him to understand the new currents of economic thought, he attached much greater importance to spiritual factors than to material ones and was always highly critical of what he called «economism». Precisely because of the characteristics of the national character, he considered that a comprehensive corporate model was the only viable option for Spain in the 1930s: politically, as opposed to classical parliamentarianism, it would allow for greater representativeness, stability, and decentralization; economically, far removed from both American capitalism and Soviet communism, it would free the technical management of economic affairs from political interference and particular interests. Curiously, he maintained his corporatist stance until the end of his life, considering it a third way that was compatible with liberal ideology. However, this work concludes that economic liberalism and integral corporatism are incompatible, after comparing Madariaga’s «liberal» corporate proposal with Eduardo Aunós’s «anti-liberal» corporate proposal from the same period in practical economic terms.