La infraestructura carcelaria constituye un grave problema de política pública dada la sobrepoblación y el hacinamiento que enfrentan las cárceles a nivel mundial y Chile no es la excepción. Durante el gobierno del Presidente Gabriel Boric (2022-2026), la población penal aumentó de forma acelerada, generando a junio de 2025 una brecha del 42,5 % entre plazas disponibles y población privada de libertad. Para enfrentar esta situación, se formuló y aprobó en 2025 un Plan Maestro de Infraestructura Penitenciaria, que orienta la planificación y ejecución de proyectos carcelarios con un horizonte de 12 años. El plan integra esfuerzos legislativos y presupuestarios, retoma iniciativas de gobiernos anteriores y confirma la continuidad de las cárceles concesionadas, incorporando mejoras en seguridad, reinserción y habitabilidad. Este momento puede interpretarse como una ruptura del patrón estable de las políticas públicas, como lo plantea la Teoría del Equilibrio Interrumpido. Sin embargo, como se abordará en esta investigación, las 12.000 plazas proyectadas al 2030 no serán suficientes para cerrar la brecha actual. Por ello, se plantea que la ejecución del plan debe fortalecerse, con el fin de mantener un compromiso sostenido con la reinserción social y el respeto a los derechos humanos de las personas privadas de libertad
Prison infrastructure constitutes a serious public policy pro-blem given the overpopulation and overcrowding faced by prisons worldwide, and Chile is no exception. During the administration of President Gabriel Boric (2022-2026), the prison population increased rapidly, generating a 42.5% gap between available spaces and incarcerated population by June 2025. To address this situation, a Master Plan for Prison In-frastructure was formulated and approved in 2025, guiding the planning and execution of prison projects over a 12-year horizon. The plan integrates legislative and budgetary efforts, incorporated initiatives from previous administrations, and confirms the continuation of public-private partnership pri-sons, including improvements in security, reintegration, and habitability. This moment can be understood as a disruption of the political-institutional equilibrium that characterizes public policies in stable contexts, as proposed by the Punctu-ated Equilibrium Theory. However, as this research will dis-cuss, the 12,000 places projected for 2030 will not be enough to close the current gap. Therefore, it is argued that the plan’s implementation must be strengthened to maintain a sustai-ned commitment to social reintegration and respect for the human rights of incarcerated individuals