Lérida, España
Este artículo analiza el papel fundamental, aunque invisibilizado por la propensión a reducir la sanidad a la asistencia hospitalaria (competencia autonómica), que desempeñan los municipios en la salud pública colectiva y sus determinantes sociales. El estudio aborda primero la salud pública extraordinaria o de crisis, condi- cionada por la COVID-19 y el artículo 21.1.m) de la LBRL, que otorga poderes excepcionales al alcalde. Se advierte que los ayun- tamientos carecen de herramientas para liderar estas respuestas de forma aislada, por lo que su verdadero valor radica en la pre- paración y en actuar como engranaje de auxilio y ejecución terri- torial de las directrices autonómicas o estatales; asimismo, critica la fragmentación normativa de la “autoridad sanitaria local” en España, contrastando Cataluña (donde el alcalde ostenta formal- mente dicha condición) con Aragón (donde carece de ella). En el escenario ordinario, la contribución local es profunda a través de los servicios mínimos obligatorios (art. 26 LBRL) —como el al- cantarillado, la recogida de residuos y, especialmente, el abasteci- miento de agua potable—, los cuales constituyen la base de la hi- giene colectiva y tornan exigible el derecho a la prevención sani- taria. Además, mediante las Ordenanzas de civismo, los munici- pios limitan actividades en el espacio público con fines sanitarios y de convivencia, regulando el ruido, las drogodependencias o la seguridad alimentaria. Finalmente, el trabajo examina el avance hacia la “ciudad saludable” y la “ciudad de los cuidados”, donde el urbanismo, la movilidad sostenible y la mitigación de las olas de calor se integran bajo los principios de Salud en todas las po- líticas y Una sola salud (One Health), exigiendo una fusión entre los servicios sociales municipales y los sanitarios para dar una res- puesta personalizada y eficaz ante el envejecimiento de la pobla- ción y la dependencia.
This article analyzes the fundamental role played by municipali- ties in collective public health and its social determinants, a role that is often obscured by the tendency to reduce healthcare to hospital care (which falls under regional competence). The study first addresses extraordinary or crisis public health, conditioned by COVID-19 and Article 21.1.m) of the LBRL (Basic Law of Local Regimes), which grants exceptional powers to the mayor. It notes that city councils lack the tools to lead these responses in isola- tion, meaning their true value lies in preparedness and in acting as an essential mechanism for assistance and territorial execution of regional or state directives. Furthermore, it criticizes the regu- latory fragmentation of the “local health authority” in Spain, con- trasting Catalonia (where the mayor formally holds this status) with Aragon (where the mayor lacks it). In the ordinary, day-to- day scenario, the local contribution is profound through manda- tory minimum services (Art. 26 LBRL) —such as sewerage, waste collection, and, most notably, drinking water supply— which constitute the bedrock of collective hygiene and make the right to health prevention legally enforceable. Additionally, through civic and coexistence ordinances, municipalities limit activities in public spaces for sanitary and coexistence purposes, regulating noise, substance abuse, or food safety. Finally, the paper exami- nes the progress toward the “healthy city” and the “city of care,” where urban planning, sustainable mobility, and the mitigation of heatwaves are integrated under the principles of “Health in All Policies” and “One Health,” calling for a merger between muni- cipal social services and health services to provide a personalized and effective response to population aging and dependency