La prestación de servicios públicos locales depende, en última instancia, de la solidez del ciclo presupuestario que la sostiene. Un presupuesto mal elaborado, una ejecución sin control o una liquidación que no se interpreta con rigor comprometen no solo las cuentas, sino la continuidad y calidad de los servicios que reciben los ciudadanos.
Este artículo analiza, desde la perspectiva del control interno, los principales indicadores de riesgo —las «banderas rojas»— detectables en cada fase del ciclo presupuestario de las entidades locales de pequeña dimensión. El enfoque adoptado se sitúa en la lógica de la asistencia técnica supramunicipal: un modelo que permite a los municipios con menor capacidad propia acceder a las mismas herramientas de control que las administraciones de mayor tamaño, garantizando que la debilidad de recursos no se traduzca en deterioro de los servicios ni en riesgo para la sostenibilidad financiera.