El cumplimiento del deber urbanístico de conservación, tradicionalmente configurado en la normativa urbanística como una obligación inherente al titular del inmueble, requiere una tramitación muy compleja y garantista de difícil abordaje para los municipios pequeños; más aún si el deber no se cumple por el obligado, con la posible ejecución subsidiaria de las actuaciones correspondientes. La Diputación de Valladolid viene desarrollando desde hace más de diez años el denominado «Plan de Ruinas». Mediante la figura de la encomienda de gestión la institución provincial realiza las actuaciones materiales, técnicas y de gestión necesarias para la tramitación de los procedimientos de conservación y de las eventuales ejecuciones subsidiarias derivadas de los mismos. En el presente artículo se expone la experiencia acumulada en nuestro Plan de Ruinas como referente, creemos exitoso, de la labor de asesoramiento que nuestra Diputación presta a sus municipios, contribuyendo a garantizar el cumplimiento efectivo del deber de conservación.