Aprobar un plan provincial de obras y servicios no es asistir económicamente a los municipios, es financiar unilateralmente políticas no elegidas por ellos. El modelo dominante que las diputaciones adoptan es el plan provincial clásico, que desconoce las prioridades que las entidades locales pudiesen manifestar. Analizamos la concertación como técnica jurídica que permite planificar la asistencia desde el respeto a la autonomía local, examinando su trayectoria a partir del Libro Blanco para la Reforma del Gobierno Local veinte años después de su publicación.