El presente trabajo analiza la sentencia nº 15/2026 de la Audiencia Provincial de Madrid sobre la impugnación del plan de reestructuración del Grupo Villar Mir, que aborda el régimen de impugnación del plan de reestructuración del grupo VILLAR MIR. La Audiencia examina diversos motivos de impugnación planteados por acreedores disidentes, como la delimitación del perímetro de afectación, la formación de clases, la situación de insolvencia, el trato paritario y la proporcionalidad de las medidas. El tribunal rechaza todos los motivos de impugnación introducidos por los impugnantes, defendiendo la libertad del deudor en la configuración del plan de reestructuración y en el carácter limitado de los motivos de impugnación. Destaca que no rige el principio de universalidad y que la paridad se limita a cada clase. Asimismo, confirma la existencia de probabilidad de insolvencia basada en la falta de liquidez, que el plan no impone un sacrificio excesivo y supera la prueba del interés superior de los acreedores. También valida las mayorías de aprobación y descarta defectos de notificación. En conclusión, la sentencia refuerza el marco jurídico de los planes de reestructuración y su eficacia para garantizar la viabilidad empresarial.
This paper analyses Judgment No. 15/2026 of the Madrid Provincial Court concerning the challenge to the restructuring plan of the Villar Mir Group, which addresses the legal regime governing challenges to the group’s restructuring plan. The Court examines various grounds for challenge raised by dissenting creditors, such as the delimitation of the scope of affected claims, the formation of classes, the debtor’s insolvency situation, equal treatment within classes, and the proportionality of the measures adopted. The Court rejects all the grounds for challenge put forward by the claimants, upholding the debtor’s discretion in structuring the restructuring plan and emphasizing the limited nature of the grounds for challenge. It highlights that the principle of universality does not apply and that parity is confined to each class. It also confirms the existence of a likelihood of insolvency based on lack of liquidity, finds that the plan does not impose disproportionate sacrifice, and that it satisfies the best interest of creditors test. The Court further validates the required approval majorities and dismisses any defects in notification. In conclusion, the judgment strengthens the legal framework governing restructuring plans and their effectiveness in ensuring business viability.