El derecho de adaptación de las condiciones de trabajo reconocido en el art. 34.8 del ET se configura como un derecho condicionado, cuyo ejercicio exige ponderar las necesidades de conciliación de la persona trabajadora y las exigencias organizativas o productivas de la empresa. Las controversias derivadas de su aplicación presentan, por ello, una naturaleza más próxima a los conflictos de intereses que a los conflictos jurídicos. Precisamente por ello, el modelo articulado por el legislador para resolver estas discrepancias, basado en la intervención judicial a través del proceso especial previsto en el art. 139 de la LRJS, no es el más adecuado. El presente trabajo analiza sus limitaciones y defiende la necesidad de reforzar la negociación colectiva como instrumento de prevención y ordenación del conflicto, así como de promover mecanismos extrajudiciales especializados, ágiles y flexibles, capaces de ofrecer soluciones consensuadas y adaptadas a las circunstancias concretas de cada caso.
The right to request an adaptation of working conditions under Article 34.8 of the Spanish Workers’ Statute is conceived as a conditional right, the exercise of which requires a balancing of the employee’s work–life balance needs against the employer’s organisational and operational requirements. Disputes arising from its application are therefore closer in nature to conflicts of interests than to legal disputes. For that reason, the model established by the legislature to resolve such disagreements, based on judicial intervention through the special procedure laid down in Article 139 of the Spanish Labour Courts Act, cannot be regarded as the most suitable mechanism. This article examines the limitations of that model and argues for a stronger role for collective bargaining as a means of preventing and managing such conflicts, as well as for the development of specialised, swift and flexible out-of-court dispute resolution mechanisms capable of offering consensual solutions tailored to the specific circumstances of each case.