La recaudación ejecutiva de la Seguridad Social se encuentra en un punto de transformación decisivo. El procedimiento de apremio, tradicionalmente concebido como una secuencia administrativa de actos de ejecución forzosa sobre el patrimonio del deudor, ha entrado en una fase de automatización intensa, apoyada en la tramitación electrónica, la interoperabilidad entre sistemas, la emisión automatizada de reclamaciones de deuda y providencias de apremio, las notificaciones electrónicas, el embargo telemático y el uso de técnicas de análisis masivo de datos. Este trabajo examina, desde una perspectiva jurídico-laboral y de Seguridad Social, el modo en que la Tesorería General de la Seguridad Social está incorporando herramientas digitales, analítica avanzada e inteligencia artificial en la gestión recaudatoria y, de forma particular, en la recaudación ejecutiva.
La tesis que se sostiene es que la automatización de la recaudación ejecutiva no constituye una mera innovación técnica, sino una verdadera mutación del ejercicio de la autotutela administrativa. La Administración gana capacidad de reacción, homogeneidad, celeridad y eficacia recaudatoria; pero, simultáneamente, aumentan los riesgos de opacidad, automatismo decisorio, error masivo, debilitamiento de la motivación, insuficiente explicabilidad de los modelos de riesgo y desplazamiento material del control humano. Por ello, la automatización solo puede considerarse jurídicamente legítima si se articula bajo un régimen reforzado de garantías: legalidad, trazabilidad, identificación del órgano responsable, calidad del dato, motivación suficiente, transparencia funcional, supervisión humana significativa, protección de datos y tutela judicial efectiva.
Executive collection of Social Security debts is undergoing a decisive transformation. The enforcement procedure, traditionally conceived as an administrative sequence of compulsory execution measures over the debtor’s assets, has entered a stage of intense automation based on electronic processing, system interoperability, automated issuing of debt claims and enforcement orders, electronic notifications, telematic garnishment and the use of large-scale data analysis techniques. This paper examines, from a labour law and Social Security law perspective, the way in which the General Treasury of Social Security is incorporating digital tools, advanced analytics and artificial intelligence into collection management and, in particular, into executive collection.
The central thesis is that the automation of executive collection is not a mere technical innovation, but a genuine transformation of administrative self-enforcement. Public administration gains responsiveness, uniformity, speed and collection efficiency; however, risks of opacity, automatic decision-making, massive error, weakened reasoning, insufficient explainability of risk models and material displacement of human oversight also increase. Therefore, automation can only be considered legally legitimate if it is subject to a reinforced system of safeguards: legality, traceability, identification of the responsible body, data quality, sufficient reasoning, functional transparency, meaningful human oversight, data protection and effective judicial review.