Babahoyo, Ecuador
La enfermedad renal crónica (ERC) afecta a más del 10 % de la población mundial, con mayor prevalencia en países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso al tratamiento es limitado. La progresión de la ERC se asocia con alteraciones metabólicas y nutricionales, incluyendo pérdida de apetito, alteración del microbioma intestinal, y desgaste proteico-energético, especialmente en pacientes en hemodiálisis. En este contexto, los pacientes que reciben esta modalidad de terapia dialítica están propensos a presentar pérdida significativa de masa muscular y grasa corporal, situación que se ve agravada por condiciones clínicas coexistentes y por la fragilidad, especialmente en adultos mayores, quienes conforman una proporción importante de los pacientes con ERC dando como resultado un deterioro de su composición corporal reflejado con un pobre estado nutricional incrementando la morbimortalidad. Es por ello que la evolución y monitoreo del estado nutricional es parte imprescindible de la valoración clínica del paciente en hemodiálisis.