Este estudio tuvo como propósito comprender cómo el ejercicio físico influye en la vida social y en la autoestima de los adultos mayores que viven en la ciudad de Quevedo. Para ello, se adoptó un enfoque cuantitativo con un diseño descriptivo-correlacional. Participaron 50 adultos mayores, seleccionados de manera no probabilística, quienes cumplieron con criterios de voluntariedad y funcionalidad mínima para poder formar parte del estudio. Se utilizaron tres herramientas para recoger la información: un cuestionario sobre sus hábitos de ejercicio físico, la Escala de Autoestima de Rosenberg y una encuesta centrada en su interacción social. Los datos fueron analizados utilizando estadísticas descriptivas e inferenciales, específicamente la correlación de Pearson. Los resultados mostraron una relación significativa entre la práctica regular de actividad física y una autoestima más elevada (r = 0.61), así como una mayor participación en actividades sociales (r = 0.54). Estos hallazgos ponen en evidencia que el ejercicio físico no solo beneficia el cuerpo, sino que también tiene un impacto positivo en el bienestar emocional y social de los adultos mayores. Ayuda a reforzar su autoconfianza, motivación y sentido de pertenencia. Por ello, se concluye que promover la actividad física regular es una estrategia clave para fomentar un envejecimiento activo y saludable. Se sugiere desarrollar programas comunitarios con rutinas adaptadas a sus capacidades, que impulsen la integración social y el bienestar emocional, especialmente desde espacios de atención primaria y redes de cuidado interinstitucional.