Babahoyo, Ecuador
El presente articulo tiene como objetivo analizar la relación entre las conductas delictivas de los adolescentes y los factores específicos del entorno social y escolar en el que están insertos. La investigación se llevo a cabo bajo un diseño no experimental, de carácter correlacional, utilizando el Cuestionario de Conductas Delictivas y Antisociales AD y el Cuestionario de Factores de Riesgo para la Conducta Delictiva como instrumentos de recogida de datos. La muestra estuvo conformada por estudiantes de primero y segundo de bachillerato, en un rango de edad de 13 a 18 años. Los resultados muestran una asociación significativa entre el entorno familiar, disfuncional, la falta de supervisión parental, el debilitado apoyo institucional, la deserción escolar y la influencia de pares involucrados en actividades ilícitas, y el inicio de conductas delictivas en los adolescentes. Además, se evidencia que el debilitado entorno social, marcado tanto en los adolescentes. Además, se evidencia que el debilitado entorno social, marcado tanto por violencia como por desigualdad de oportunidades, proporciona para que aparezcan y se perpetúen comportamientos delictivos en la adolescencia. Se concluye así en la necesidad de implementar programas de prevención e intervención tanto en el entorno escolar como en el comunitario, fortaleciendo redes de apoyo, fomentando habilidades sociales y resilientes en los jóvenes, así como involucrando a la familia en el proceso de prevención de conductas delictivas.
This article aims to analyze the relationship between delinquent behaviors in adolescents and the specific factors of their social and school environment. The research was conducted under a non-experimental, correlational design, using the AD Antisocial and Delinquent Behavior Questionnaire and the Risk Factors for Delinquent Behavior Questionnaire as instruments for data collection. The sample consisted of first and second high school students, ranging from 13 to 18 years of age. The results show a significant association between a dysfunctional family environment, lack of parental supervision, weak institutional support, school dropout, and the influence of peers involved in unlawful activities, and the initiation of delinquent behavior in teenagers. Furthermore, the debilitated social context, marked by violence and inequality of opportunities, provides a favorable framework for the appearance and perpetuation of delinquent behaviors during adolescence.It is therefore concluded that implementing prevention and intervention programs in both school and community settings is crucial. These programs should aim to strengthen support networks, foster social skills and resiliency in young people, and involve the family in the process of preventing delinquent behaviors.