Viviana Elizabeth Suárez Aldaz, Hazel Anderson Vásquez, Laura Villa Ñauñay, Nancy Pérez Gaibor
Los efectos de la desnutrición en la primera infancia tienen repercusiones inmediatas y a largo plazo en el desarrollo cognitivo. Esta investigación tiene como objetivo estimar la prevalencia de la inmadurez cerebral como predictor para los problemas de aprendizaje en niños desnutridos de 3 a 5 años, por medio de un estudio comparativo prospectivo con 120 niños de la Unidad Educativa Ángel Polibio Chaves del cantón Guaranda, provincia Bolívar. Participaron 69 niños con desnutrición leve y/o moderada y 51 niños sin desnutrición. Ambos grupos fueron seguidos durante 12 meses con evaluaciones neuropsicológicas infantiles. El grupo de estudio recibió neuroestimulación cognitiva grupal dos veces por semana, se sensibilizó a los docentes para motivar a los niños a consumir las colaciones escolares proporcionadas por el ministerio de educación, se capacitó a los padres sobre el cuidado en higiene de alimentos para prevenir infecciones y en el caso de existir, acudir al centro médico Cordero Crespo para recibir atención. En una revisión inicial los niños con desnutrición leve y moderada presentan variaciones en los percentiles en la evaluación en las subpruebas lenguaje articulatorio, estructuración espacial y atención. Después de recibir neuroestimulación cognitiva grupal dos veces por semana la mayoría de los niños presentan una notable evolución en la adquisición de destrezas, sin embargo, el déficit se mantiene en algunos niños en la articulación de lenguaje, la comprensión y la coordinación óculo motora.
The effects of malnutrition in early childhood have immediate and long-term repercussions on cognitive development. This research aims to estimate the prevalence of brain immaturity as a predictor of learning problems in malnourished children aged 3 to 5 years, through a prospective comparative study with 120 children from the Ángel Polibio Chaves Educational Unit in the Guaranda canton, Bolívar province. The participants were 69 children with mild and/or moderate malnutrition and 51 children without malnutrition. Both groups were followed for 12 months with child neuropsychological assessments. The study group received group cognitive neurostimulation twice a week, teachers were sensitized to motivate children to consume school snacks provided by the Ministry of Education, parents were trained on food hygiene care to prevent infections and, if they existed, to go to the Cordero Crespo medical center for care. In an initial assessment, children with mild and moderate malnutrition show variations in percentiles in the evaluation of the subtests of articulatory language, spatial structuring and attention. After receiving group cognitive neurostimulation twice a week, most children show a notable evolution in the acquisition of skills, however, the deficit remains in some children in language articulation, comprehension and eye-motor coordination.