Jackeline Génesis Aguirre Guime, Genesis Lisbeth Carpio Pino, Denis Paul Vinces Zambrano
El estado refractivo del ojo es el resultado de la combinación de sus elementos refringentes: córnea y cristalino, con su longitud axial. El equilibrio de esta relación da lugar a la emetropía, estado en que la imagen de un objeto se forma en la retina sin intervención de la acomodación.
El período entre el nacimiento y los 9 años de vida se ha identificado como “crítico” para el desarrollo visual; en cuanto es altamente vulnerable a la acción de factores agresores, pero a la vez de gran plasticidad neurológica. Esto determina, que si bien es un período de mayor riesgo de daño; el desenlace visual pueda ser corregido si el factor agresor es eliminado a tiempo.
En el caso de los niños se entiende que a los 6 años se acaba el desarrollo de las capacidades visuales, la agudeza visual habrá ido aumentando aproximadamente hasta el 100%. Se ha adquirido la coordinación motriz entre los dos ojos, la percepción del espacio en tres dimensiones, la capacidad de enfoque, que son eminentemente visuales.
A partir de los 12 años se alcanza la madurez visual, en esta etapa el niño debería estar con una visión eficaz, ya que es esta etapa se encuentra en su etapa escolar y para que el infante tenga un buen desarrollo escolar debe estar su visión óptima.
En estos niños mayores, para los que la lectura es fundamental, tanto la motricidad ocular como el sistema binocular y acomodativo son fundamentales.