Babahoyo, Ecuador
La adolescencia es una etapa de alta vulnerabilidad donde los conflictos familiares y la ansiedad social suelen coexistir, creando un ciclo perjudicial para el desarrollo.
Comprender esta relación es crucial para diseñar intervenciones efectivas. El objetivo de esta investigación es analizar la relación entre la percepción de conflictos familiares y los niveles de ansiedad social en adolescentes de 12 a 17 años del sector La Pradera, cantón Milagro. Utilizando una metodología que realizó un estudio cuantitativo, no experimental, de diseño transversal y correlacional. La muestra estuvo conformada por 250 adolescentes, seleccionados mediante muestreo probabilístico estratificado por edad. Se aplicaron la Escala de Conflicto Familiar (ECF) y la Escala de Ansiedad Social para Adolescentes (EASA), instrumentos con alta confiabilidad (α=0.87 y α=0.91, respectivamente). Dando como resultados que se identificó una alta prevalencia de conflictos familiares, con un 84% de adolescentes reportando discusiones con gritos o insultos y un 72% experimentando críticas frecuentes. En ansiedad social, un 75% mostró miedo a la evaluación negativa, un 65.6% nerviosismo con desconocidos y un 55.6% evitación de actividades. Un 61.6% percibió directamente que los problemas familiares afectan sus relaciones sociales. Los hallazgos concuerdan con estudios previos y teorías como la sistémica y del apego, validando que la hostilidad verbal familiar y la falta de apoyo son factores transcontextuales que predisponen a la ansiedad social al internalizar modelos relacionales negativos. Llegando a la conclusión que se confirma una relación significativa entre conflictos familiares y ansiedad social.