Venezuela
Guaranda, Ecuador
La desnutrición crónica infantil compromete la maduración cerebral y puede anticipar dificultades de aprendizaje. Este estudio longitudinal analizó a 60 niños y niñas de 3 a 5 años con diagnóstico de desnutrición, matriculados en educación inicial de la ciudad de Guaranda. Durante 24 meses se evaluaron indicadores antropométricos y madurez neuropsicológica mediante el CUMANIN; en el tercer año se aplicó el Test Gestáltico Visomotor de Bender para estimar integración y organización visoespacial. Se desarrolló paralelamente un programa de neuroestimulación cognitiva y educación nutricional a familias y docentes. Los resultados muestran que, al inicio, la mayoría de los participantes presentaba puntajes bajos en coordinación, lenguaje y funciones perceptivo‑motoras. Tras la intervención, el rendimiento promedio en áreas del CUMANIN mejoró en torno al 20–25%, con disminución de errores visomotores en el Bender e indicios de reorganización funcional. Sin embargo, un 11–13% mantuvo indicadores de alto riesgo para lectoescritura por déficits persistentes en integración visomotora y memoria secuencial. Los hallazgos respaldan que la desnutrición temprana incrementa la vulnerabilidad neuropsicológica y que la combinación de apoyo nutricional y neuroestimulación favorece la recuperación, aunque con límites dependientes de la severidad y duración del déficit. Se recomienda implementar tamizajes periódicos con CUMANIN y Bender, junto con programas intersectoriales de nutrición y neuroeducación en la primera infancia.