Valencia, España
El presente artículo analiza las principales novedades introducidas por el Reglamento Ómnibus Digital de IA en el marco del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial. La reforma se examina como una intervención de ajuste sistemático orientada a reforzar la seguridad jurídica, la proporcionalidad y la eficacia supervisora del régimen europeo de IA. El trabajo aborda la nueva delimitación material de los sistemas de alto riesgo, la actualización del catálogo de prácticas prohibidas, la reordenación temporal de las obligaciones, el régimen transitorio, la habilitación para tratar categorías especiales de datos con fines de detección y corrección de sesgos, la reformulación de la alfabetización en IA, la coordinación con la legislación de armonización de productos, la simplificación de la evaluación de la conformidad, la reducción de cargas administrativas, el tratamiento específico de pymes y empresas emergentes, y el fortalecimiento de la Oficina Europea de Inteligencia Artificial. Se sostiene que la reforma no implica una desregulación del Reglamento (UE) 2024/1689, de inteligencia artificial, sino una transición hacia un modelo de cumplimiento más funcional, proporcionado y orientado a la gobernanza efectiva y continua del riesgo tecnológico.
This article examines the main amendments introduced by the Digital Omnibus on AI to the European Artificial Intelligence Act. The reform is analysed as a systematic adjustment aimed at strengthening legal certainty, proportionality and supervisory effectiveness within the European AI regulatory framework. The article addresses the new material delimitation of high-risk AI systems, the updated catalogue of prohibited practices, the revised timetable for high-risk obligations, the transitional regime, the legal basis for processing special categories of data to detect and correct bias, the reformulation of AI literacy, the coordination with Union product harmonisation law, the simplification of conformity assessment, the reduction of administrative burdens, the specific treatment of SMEs and start-ups, and the strengthening of the European AI Office. It argues that the reform should not be understood as deregulation, but as a shift towards a more functional, proportionate and governance-oriented model of continuous AI risk management.