Este artículo examina el diálogo entre el pragmatismo “duro” de Charles S. Peirce y el pragmatismo “blando” de Richard Rorty con el fin de esclarecer, y en parte superar, algunas de las divisiones más importantes de la tradición pragmatista. El análisis se centra en sus diferencias respecto a la relación entre práctica y realidad, la noción peirciana de opinión final y la reinterpretación antirrepresentacionalista que Rorty desarrolla a partir del concepto de contingencia. A pesar de estas divergencias, ambos autores coinciden en vincular la razón con el sentimiento. Esta convergencia se hace especialmente visible en la concepción peirciana de la estética como ciencia normativa, que puede leerse, desde una perspectiva rortiana, como una reflexión sobre el significado cultural de la práctica científica. Al explorar estas tensiones y continuidades, el trabajo propone un marco conceptual en el que razón y práctica contribuyen conjuntamente al progreso humano, entendido como un proceso continuo de autotrascendencia.
This paper examines the dialogue between the “hard” pragmatism of Charles S. Peirce and the “soft” pragmatism of Richard Rorty in order to clarify—and partly overcome—some of the central divisions within the pragmatist tradition. It focuses on their contrasting views of the relation between practice and reality, Peirce’s notion of the final opinion, and Rorty’s antirepresentationalist account of contingency. Despite these differences, both thinkers share a commitment to linking reason with feeling or sentiment. This convergence becomes particularly visible in Peirce’s conception of esthetics as a normative science, which can be interpreted from a Rortyan perspective as a reflection on the cultural significance of scientific practice. By exploring both tensions and continuities between these approaches, the paper identifies a broader framework in which reason and practice jointly contribute to human progress, understood as an ongoing