Bolivia
Este ensayo —que emplea una metodología jurídico-dogmática de enfoque cualitativo con análisis normativo y jurisprudencial, revisión doctrinal y una aproximación ético-teórica desde la ética del cuidado— examina la evolución del derecho ecuatoriano respecto de la tenencia de niños, niñas y adolescentes (NNA), evidenciando la transición desde un modelo competitivo y de preferencia materna hacia otro basado en la corresponsabilidad parental y la ética del cuidado. Para ello, parte del análisis de la sentencia 28-15-IN/21 de la Corte Constitucional, que reconoció que la preferencia materna vulneraba los principios de igualdad y del interés superior del niño. A partir de este precedente, sostiene que la tenencia compartida, aunque no esté expresamente regulada en el ordenamiento jurídico ecuatoriano, constituye el modelo constitucionalmente más adecuado cuando promueve la cooperación, la afectividad y el bienestar integral de los NNA. Asimismo, propone integrar e interiorizar el enfoque de la ética del cuidado, a partir de los postulados de Gilligan y Noddings, con el fin de fundamentar una justicia relacional que sustituya la lógica del poder por la del acompañamiento y la empatía. Finalmente, plantea redefinir el rol del Derecho y de los jueces como facilitadores de vínculos, orientando sus decisiones hacia una práctica ética de cuidado compartido que humanice el Derecho de familia y fortalezca la igualdad sustantiva entre los progenitores en beneficio de los NNA.
This paper employs a juridical-dogmatic methodology with a qualitative approach, based on normative and jurisprudential analysis, complemented by doctrinal review and an ethical-theoretical perspective grounded in the ethics of care. It examines the evolution of Ecuadorian law on the custody of children and adolescents, highlighting the transition from a competitive model based on maternal preference to one grounded in parental co-responsibility. The analysis centers on Judgment n.º 28-15-IN/21 of the Constitutional Court, which held that maternal preference violated the principles of equality and the best interests of the child. On this basis, the article argues that shared custody —despite not being explicitly regulated in the national legal framework— constitutes the constitutionally desirable model, provided it promotes cooperation, affectivity, and the comprehensive wellbeing of children and adolescents. Drawing on the theoretical contributions of Carol Gilligan and Nel Noddings, the paper integrates the ethics of care as a hermeneutic framework to support a relational conception of justice, capable of replacing reductionist, power-centered logics with practices of accompaniment and empathy. Finally, it advocates for a redefinition of the role of law and judges, recognizing them as facilitators of relationships whose decisions should orient family law toward a shared practice of ethical care that humanizes adjudication and strengthens substantive equality between parents, in the best interests of children and adolescents.