El Ecuador comienza a sentirse afectado por una crisis económica generada en teoría por factores externos que directamente han afectado a la contratación pública. Aunque desde el Gobierno se quiera minimizar la situación, el día a día de los departamentos de compras públicas comienza a ser discordante con los discursos de tarima. El presupuesto referencial fijado para cada procedimiento de contratación es el punto neurálgico a precautelar, para así conseguir que los efectos de la crisis no aquejen de manera directa a las compras públicas y se pueda satisfacer necesidades del ciudadano con menos recursos. ¿Cómo lo conseguimos? Realizando un análisis de los componentes que integran el presupuesto referencial, herramientas que incentiven al funcionario público a determinar presupuestos referenciales más ajustados a la realidad, creando procedimientos innovadores que resguarden adecuadamente el gasto público, que para el año 2016 será menor.
Ecuador is beginning to feel the effects of an economic crisis, theoretically generated by external factors that have directly impacted public procurement. Although the government tries to downplay the situation, the day-to-day reality of public procurement departments is becoming increasingly at odds with the rhetoric. The reference budget established for each procurement procedure is the crucial point to safeguard, in order to ensure that the effects of the crisis do not directly affect public procurement and that citizens' needs can be met with fewer resources. How do we achieve this? By analyzing the components of the reference budget, implementing tools that incentivize public officials to determine reference budgets more closely aligned with reality, and creating innovative procedures that adequately protect public spending, which will be lower in 2016.