El artículo reflexiona sobre las intervenciones del Trabajo Social en contextos de salud y discapacidad, poniendo el foco en la dimensión subjetiva que atraviesa los procesos de atención en un hospital público de rehabilitación.
A partir de escenas de la práctica cotidiana, se problematizan las lecturas institucionales que suelen reducir las dificultades al alta a categorías como “falta de red” o “resistencia familiar”, invisibilizando los temores, duelos y tensiones que configuran las decisiones de cuidado. Se propone comprender el acompañamiento profesional como un proceso que articula condiciones materiales, entramados burocráticos y experiencias singulares, reconociendo los efectos subjetivos de toda intervención.
En diálogo con debates vinculados al denominado Trabajo Social Clínico, el trabajo jerarquiza la escucha y la construcción de sentidos sin psicologizar la práctica, reafirmando una ética del acompañamiento situada entre lo necesario y lo posible.