El ascenso de China como potencia económica global ha reconfigurado las relaciones comerciales de América Latina. Entre 2000 y 2020, el comercio bilateral se multiplicó constantemente posicionando a China como principal socio comercial de Sudamérica. Sin embargo, lo que se plantea es que este giro geopolítico hacia el Pacífico no ha modificado la posición subordinada de la región en la división internacional del trabajo, sino que ha profundizado el modelo primario-exportador histórico.Este artículo analiza comparativamente Argentina, Bolivia y Chile durante 2000-2020, combinando análisis cuantitativo de flujos comerciales e inversión con estudio cualitativo de políticas económicas. Los tres países concentran entre 65 % y 85 % de sus exportaciones a China en productos primarios: cobre chileno, soja argentina y minerales bolivianos, lo que reproduce la lógica centro-periferia desde la teoría de la dependencia.La evidencia revela un proceso de reprimarización de sus economías. Mientras en 2000 Argentina alcanzaba 28 % de manufacturas en exportaciones, Chile 25 % y Bolivia 12 %, para 2020 estos porcentajes retrocedieron a 18 %, 16 % y 9 % respectivamente. El caso del litio resulta paradigmático: pese a controlar el 56 % de reservas mundiales, la región permanece anclada en extracción primaria sin industrialización significativa.La conclusión sostiene que el modelo está vigente en la región, pero estructuralmente agotado, puesto que continúa generando divisas de corto plazo, pero muestra límites evidentes para desarrollo sostenible e instancias reales de innovación e industrialización. América Latina enfrenta una vieja dependencia con otro rostro, donde cambiaron los socios comerciales, pero persisten las estructuras de subordinación.
China’s rise as a global economic power has reshaped Latin America’s trade relations. Between 2000 and 2020, bilateral trade multiplied steadily, positioning China as South America’s main trading partner. However, what is argued here is that this geopolitical shift toward the Pacific has not modified the region’s subordinate position in the international division of labor, but rather has deepened the historical primary-export model.This article comparatively analyzes Argentina, Bolivia, and Chile during 2000-2020, combining quantitative analysis of trade flows and investment with qualitative study of economic policies. The three countries concentrate between 65 % and 85 % of their exports to China in primary products: Chilean copper, Argentine soybeans, and Bolivian minerals, reproducing the center-periphery logic from the dependency theory.Evidence reveals a process of reprimarization of their economies: while in 2000 Argentina reached 28 % of manufactures in exports, Chile 25 %, and Bolivia 12 %, by 2020 these percentages regressed to 18 %, 16 %, and 9 % respectively. The lithium case is paradigmatic: despite controlling 56 % of world reserves, the region remains anchored in primary extraction without significant industrialization.The conclusion argues that the model is operative in the region but structurally exhausted, since it continues generating short-term foreign exchange but shows evident limits for sustainable development and real instances of innovation and industrialization. Latin America faces an old dependency with a different face, where trading partners changed but structures of subordination persist.