Oscar Ugarteche, José Carlos Díaz Silva
Este artículo analiza la transformación de la matriz energética de México a través de los marcos de la competencia entre grandes potencias, las esferas de influencia y la hegemonía. Sostiene que la transición energética y del transporte de México viene determinada por su posición estratégica dentro de América del Norte, su integración en el T-MEC y la rivalidad más amplia entre Estados Unidos y China. Por el lado de la oferta, México sigue dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles, en particular del petróleo y el gas natural, mientras que la generación de electricidad a partir de energías renovables se ha expandido solo de forma parcial y desigual. Por el lado de la demanda, el artículo estudia la electromovilidad, centrándose en los vehículos eléctricos, los autobuses eléctricos y la infraestructura de recarga. Muestra que México produce vehículos eléctricos principalmente para la exportación, mientras que los chinos dominan cada vez más el mercado interno y la electrificación del transporte público. El artículo concluye que la transición energética de México se ve limitada por su ubicación dentro de la esfera de influencia de Estados Unidos, incluso cuando las tecnologías chinas se están convirtiendo en un elemento central de la movilidad con bajas emisiones de carbono.
This article analyses Mexico’s energy matrix transformation through the frameworks of Great Power Competition, spheres of influence, and hegemony. It argues that Mexico’s energy and transport transition is shaped by its strategic position within North America, its integration under the United States-Mexico-Canada Agreement, and the broader rivalry between the United States and China. On the supply side, Mexico remains highly dependent on fossil fuels, particularly oil and natural gas, while renewable electricity generation has expanded only partially and unevenly. On the demand side, the article studies electromobility, focusing on electric vehicles, electric buses and charging infrastructure. It shows that Mexico produces electric vehicles mainly for export, while Chinese increasingly dominate the domestic market and public transport electrification. The article concludes that Mexico’s energy transition is constrained by its location within the U.S. sphere of influence, even as Chinese technologies become central to lowcarbon mobility.