En este artículo analizo el proceso por el cual una localidad de la Patagonia argentina —Perito Moreno— se configura mediante la doble percepción nativa de espacio desbordado y lugar de paso. Ambas representaciones se vinculan a los procesos migratorios que históricamente han modelado el poblamiento patagónico, intensificados en el contexto actual de expansión megaminera con un régimen de trabajo por turnos (roster) que promueve la circulación constante de trabajadores extrarregionales. Desde una perspectiva etnográfica y anclada en discusiones antropológicas sobre el habitar, presento material empírico producido durante mi trabajo de campo en la localidad, para explorar cómo los habitantes que se identifican como nacidos y criados construyen sentidos de pertenencia y distinción frente a quienes llegan desde otras provincias o países. En este marco, analizo la categoría social de radicados: sujetos que figuran como residentes formales —en registros, censos y padrones— pero cuya vida transcurre fuera del pueblo. Señalo que su presencia administrativa, pero ausencia material, es una forma de deshabitar que tensiona la planificación estatal, difumina los criterios para proyectar servicios e infraestructura y alimenta una percepción demográfica incierta. También, está en el centro de los mecanismos de diferenciación social que trazan fronteras morales entre quienes se involucran afectivamente con el lugar y quienes solo lo transitan. Propongo pensar estos tránsitos y formas del deshabitar como prácticas socialmente producidas que inciden en la construcción de Perito Moreno como un espacio ambivalente, definido por la permanencia y la fuga, la inscripción y el desarraigo, el desborde y el tránsito.