La capital del estado mexicano de Yucatán, Mérida, se ha incorporado, en los últimos años, a los procesos internacionales de regeneración y patrimonialización de los centros históricos, una apuesta destinada, especialmente, al desarrollo turístico, y en la cual la gastronomía, en sus vertientes tanto tradicional como creativa e innovadora, se incluye en los discursos de promoción de ciudad marca. A través de una investigación cualitativa basada en trabajo de campo (observación participante y entrevistas abiertas semiestructuradas), este texto muestra la conjunción de distintos aspectos destinados a la intensificación de la promoción turística del centro histórico de la ciudad, en la que la apuesta por la cocina local y por la creativa se usan como motores del desarrollo. Una ratificación de procesos de diferenciación social a través de las posibilidades de consumo, que son coincidentes con la segregación socioespacial actual observada con el crecimiento de la mancha urbana de Mérida.