El artículo analiza la evolución de las comunidades de memoria surgidas en torno a las fosas comunes de la Guerra Civil Española y la dictadura franquista. Se describe un proceso que parte de comunidades de duelo, inicialmente centradas en el dolor y el recuerdo clandestino, hasta llegar a comunidades biosociales, impulsadas por la aplicación de “tecnologías de la justicia” en exhumaciones como la de Priaranza del Bierzo. Este proceso de recuperación de la memoria, a través de la identificación genética y la reconstrucción histórica, se presenta como un proyecto antropo-poiético, una reconstrucción social de la identidad de las víctimas, logrando un reconocimiento político y social que desafía el “Pacto del silencio” y el “Apartheid funerario” impuesto por el franquismo. La colaboración entre familiares, activistas, científicos y Estado, a través de la Ley de Memoria Histórica y la Ley de Memoria Democrática, es clave en este proceso de verdad, justicia y reparación.