El trabajo analiza en lo teórico los movimientos sociales, enfatizando los surgidos en Latinoamérica, como expresión de una renovada lucha de clases en pleno siglo XXI. Partiendo de las definiciones clásicas marxistas sobre las clases sociales, se consideran las teorías que explican los movimientos sociales contemporáneos, incorporando las versiones latinoamericanas de las mismas. Se asume un concepto amplio de clase trabajadora, entendiendo como tal a los diversos grupos sociales que de una u otra forma sufren la opresión del capital, y no sólo a los obreros fabriles. Se incorpora el concepto de multitud, el cual no disipa la función histórica de la lucha de clases ni el principio de clase como tal, sino que las explica en la realidad que nos toca vivir. Los movimientos sociales de la última década expresan la lucha de nuevos actores políticos que enfrentan la ofensiva capitalista neoliberal tanto en los países periféricos como en las grandes economías centrales. En ellos los obreros fabriles encuentran sus iguales en los desocupados, en los campesinos, en las mujeres, en los indígenas, los afrodescendientes y en toda la multitud de manifestaciones políticas que insurgen simultáneamente contra el neoliberalismo. Los movimientos sociales latinoamericanos han revivido nuevamente la lucha de clase como expresión inherente al sistema capitalista, no sólo como defensa de unas determinadas condiciones de vida y de trabajo, sino también como búsqueda de una forma más humana de concebir la organización social.
The theoretical analyzes in social movements, emphasizing that emerged in Latin America as a renewed expression of class struggle in the XXI century. Based on the classic Marxist definition of class, this paper considers the theories explaining contemporary social movements, incorporating Latin American versions of those theories. A broad concept of working class is assumed, defined as the various social groups in one way or another suffer the oppression of capital, and not just factory workers. The crowd concept, which does not dissipate the historical function of the class struggle and the principle of class as such, allows explaining the reality in which we are living. The social movements of the last decade express the struggle of new political actors facing the neoliberal capitalist offensive both in the peripheral countries and major central economies. They are factory workers in the unemployed peers in the peasants, women, indigenous, Afro-descendants and the whole multitude of political demonstrations that insurge simultaneously against neoliberalism. Latin American social movements have again revived the class struggle as an inherent expression of the capitalist system, not only as a defense to certain conditions of life and work, but also finding a more humane way of thinking about social organization.