Jimena Contreras, Claudia Hupkau
España ha avanzado en la convergencia de género en participación en el mercado laboral y salarios, aunque las cifras agregadas ocultan disparidades sectoriales. Con microdatos de la Encuesta de estructura salarial (EES) 2010–2022, cuantificamos las brechas salariales de género por industria, descomponemos sus componentes observables y no observables, e investigamos cómo la segregación ocupacional, las características de las empresas y de los individuos las afectan. Encontramos brechas horarias brutas que van desde valores cercanos a cero en transporte a más del 20 por 100 en sanidad y servicios sociales. Después de controlar por ocupación, características de la empresa y de los trabajadores, persisten brechas en todos los sectores, alcanzando el 16-17 por 100 en algunas industrias. En sectores dominados por hombres, las mujeres parecen estar positivamente seleccionadas en observables, pero se enfrentan a penalizaciones salariales inexplicadas; en sectores dominados por mujeres, la composición explica una mayor parte de la brecha, pero persisten brechas inexplicadas significativas. Estos patrones sugieren que se necesitan herramientas políticas específicas por sector—combinando transparencia salarial, acuerdos de trabajo flexibles e iniciativas de diversidad específicas— para cerrar la brecha restante.
Spain has achieved substantial convergence between men and women in terms of labor force participation and wages. However, the aggregate figures mask significant disparities across sectors. Using microdata from the Wage Structure Survey (EES) 2010–2022, this article quantifies gender wage gaps by industry, breaks them down into observable and unobservable components, and investigates how occupational segregation, firm characteristics, and individual characteristics shape these gaps. We find gross wage gaps ranging from values close to zero in transportation to over 20% in health care and social services. After controlling for occupation, firm characteristics, and worker characteristics, gaps persist across all sectors, reaching 16–17% in some industries. In male-dominated sectors, women appear to be positively selected on observables while facing higher residual penalties; in female-dominated sectors, composition explains a larger share of the gap, but significant residuals persist. These patterns suggest that sector-specific policy tools—combining wage transparency, flexible work arrangements, and targeted diversity initiatives—are needed to close the remaining gap