Venezuela
El presente estudio analiza la relación entre los incentivos no económicos y el compromiso organizacional en docentes universitarios de instituciones privadas en Maracaibo, Venezuela. En un contexto marcado por la crisis socioeconómica, las universidades enfrentan limitaciones financieras que dificultan ofrecer incentivos económicos competitivos. Este panorama subraya la importancia de estrategias que prioricen el bienestar docente a través de incentivos no monetarios como el reconocimiento profesional, oportunidades de desarrollo y actividades recreativas. El compromiso organizacional, basado en el modelo tridimensional se desglosa en las dimensiones afectiva, normativa y de continuidad. Estas dimensiones interactúan para determinar el nivel de lealtad de los docentes hacia sus instituciones. A través de un enfoque cualitativo y entrevistas semiestructuradas, se identificaron patrones y percepciones clave sobre cómo los incentivos no económicos influyen en la motivación, satisfacción y sentido de pertenencia de los profesores. Los hallazgos destacan que, aunque los salarios son percibidos como insuficientes, los incentivos no económicos, como la formación continua, reconocimientos institucionales y espacios recreativos, contribuyen significativamente al bienestar docente. Además, la vocación docente emerge como un factor central que impulsa a los profesores a mantenerse en sus roles, incluso en condiciones adversas.
This study analyzes the relationship between non-monetary incentives and organizational commitment among university faculty at private institutions in Maracaibo, Venezuela. In a context marked by socio-economic crisis, universities face financial constraints that hinder their ability to offer competitive economic incentives. This scenario underscores the importance of strategies that prioritize faculty well-being through non-monetary incentives such as professional recognition, development opportunities, and recreational activities. Organizational commitment, based on the three-dimensional model, is broken down into affective, normative, and continuance dimensions. These dimensions interact to determine the level of loyalty of faculty members toward their institutions. Through a qualitative approach and semi-structured interviews, key patterns and perceptions were identified regarding how non-monetary incentives influence professors’ motivation, satisfaction, and sense of belonging. The findings highlight that, although salaries are perceived as insufficient, non-monetary incentives such as continuous training, institutional recognition, and recreational spaces contribute significantly to faculty well-being. Moreover, teaching vocation emerges as a central factor that drives professors to remain in their roles, even under adverse conditions.