TikTok se ha consolidado como una plataforma influyente para la difusión de contenidos relacionados con la salud, especialmente entre los jóvenes. Su capacidad de viralización convierte la información médica en mensajes breves y emocionales que, en muchos casos, carecen de rigor científico. Los algoritmos de la red priorizan la interacción y lo sensacional frente a la evidencia, generando un entorno propicio para la desinformación y la propagación de pseudociencia. Estudios confirman que gran parte de los vídeos sobre temas médicos son producidos por usuarios sin formación profesional, lo que altera la percepción pública sobre tratamientos y hábitos saludables. Desde una perspectiva ética, este fenómeno refleja cómo los criterios de mercado influyen en la comunicación sanitaria. No obstante, plataformas como TikTok también representan una oportunidad educativa si se logra equilibrar atractivo visual con veracidad científica, fomentando una cultura digital más crítica y responsable.