En las guerras, donde casi nadie dice la verdad, el reto principal de los periodistas es decodificar y depurar los mensajes oficiales, y contrastarlos con la realidad sobre el terreno. Si la guerra militar ha sido muy asimétrica, con una superioridad absoluta de EE. UU. e Israel en armas que no han podido doblegar al adversario a pesar del uso masivo de la inteligencia artificial, la asimetría de la guerra informativa ha sido igual o más profunda.