Al pesimismo actual de la industria mediática se suma el auge de detractores en los medios públicos, que repiten argumentos simplistas de que estos duplican servicios que ya existen en el mercado y de que la financiación pública es simplemente un "gasto inútil". Mientras el escepticismo está en aumento y su financiación está en declive, la necesidad esencial de los medios públicos ha aumentado.