La desinformación y la propaganda se han abaratado mucho y, además, ese contenido se crea y divulga para que impacte en un segmento concreto de la población cuidadosamente seleccionado, como cuando necesitas una “freidora de aire” y en Instagram solo te salen los anuncios de air fryers. En vez de freidoras, hablamos de contenidos que alimentan tus sesgos más profundos con el fin de cabrearte. No obstante, los patrones de la guerra cognitiva siguen siendo los mismos: explotar la desconfianza y el odio para sembrar la división.