Resulta inquietante imaginar de qué serán capaces los futuros modelos generativos, alimentados en su entrenamiento con cantidades ingentes de datos. Una evolución técnica imparable que, de no ponerle remedio, acelerará la caída por el abismo de la desinformación. Esta es la cuestión que ha llevado a la Comisión Europea a impulsar un grupo de trabajo, en el que el autor de este artículo participa como uno de los representantes académicos, dedicado a desarrollar el artículo 50 de la Ley de la IA. El objetivo es definir un “Código de Prácticas sobre el marcado y etiquetado de contenidos generados por IA”.