Los movimientos de polos de poder contrarios a la acción del Gobierno progresista se concentran en una parte del alto funcionariado del Estado, la élite corporativa nacional y un entramado mediático que defienden intereses propios. Ello encuadra la acción gubernamental en un campo de fuerzas mucho más complejo y amplio que el circunscrito a la política parlamentaria. Un entramado de relaciones que permite ver que tener un mandato gubernamental no implica, ni mucho menos, contar con el poder. Algo en lo que demasiados medios de comunicación, convenientemente financiados, insisten, no sin conocimiento de causa.