La utilización de la inteligencia artificial (IA) en el procedimiento legislativo, así como en el resto de funciones y tareas parlamentarias, supone un cambio de paradigma que ofrece numerosas oportunidades de mejora, así como plantea retos y riesgos que deben asumirse y minimizarse. Desde el análisis de las necesidades sociales a regular, hasta la evaluación ex post de las leyes, pasando por el auxilio para la mejora de la técnica normativa, la IA va a traspasar todas estas fases que conforman la elaboración de las leyes. Se trata de aprovechar las ventajas que aportará, matizando el uso de esta tecnología con el indispensable juicio humano, la experiencia jurídica y las consideraciones éticas.
The use of artificial intelligence (AI) in the legislative process, as well as in the rest of parliamentary functions and tasks, represents a paradigm shift that offers many opportunities for improvement, as well as poses challenges and risks to be assumed and minimized. From analyzing the social needs to be regulated, to the ex post evaluation of laws, and including assistance in improving legislative technique, AI will permeate all these phases of lawmaking. The aim is to leverage the advantages it will offer, tempering the use of this technology with essential human judgment, legal expertise, and ethical considerations.