En el presente análisis utilizaré insumos de la teoría de las normas y de la teoría racional de la prueba, con la finalidad de demostrar que tras el nuevo inciso segundo del artículo 226 U del Código Procesal Penal existen dos normas. Primero, (1) una prohibición formulada como estándar probatorio que es destinado al juzgador del hecho; y, en segundo lugar, (2) una regla técnica destinada al acusador, que lo incentiva a desplegar una investigación más extensa en miras a incrementar el acervo probatorio que sostiene sus aserciones de vocación condenatoria. Estas normas, cuya principal justificación es epistémica, permiten mejorar el estatus decisorio del juzgador, favoreciendo inferencias más robustas procedentes de mayores pruebas, incrementando la calidad de la resolución del hecho; además, entre otras cuestiones que serán abordadas, permiten precisar el estándar probatorio de más allá de toda duda razonable, especificándolo. Concluiré que, en la lectura propuesta, estas normas revisten un avance positivo que incide en la reflexión práctica y probatoria de la persecución y enjuiciamiento de una amplia gama de casos de consorcios espurios, mejorado el tratamiento del alcance decisorio de las declaraciones de los agentes reveladores, encubiertos, informantes y testigos de identidad protegida.
In this analysis, I will use inputs from the theory of norms and the rational theory of evidence, in order to demonstrate that behind the new second paragraph of article 226 U of the Code of Criminal Procedure there are two norms. First, (1) a prohibition formulated as an evidentiary standard that is intended for the judge of the fact; and, secondly, (2) a technical rule intended for the accuser, which encourages him to carry out a more extensive investigation with a view to increasing the body of evidence that supports his assertions of a condemnatory vocation. These norms, whose main justification is epistemic, allow improving the decisive status of the judge, favoring more robust inferences from greater evidence, increasing the quality of the resolution of the fact; in addition, among other issues that will be addressed, they allow to specify the evidentiary standard of beyond a reasonable doubt, specifying it. I will conclude that, in the proposed reading, these rules represent a positive step forward that impacts the practical and evidentiary reflection on the pursuit and prosecution of a wide range of cases of spurious consortiums, improving the treatment of the decision-making scope of the statements of revealing agents, undercover agents, informants, and witnesses of protected identity.