Las recientes reformas económicas en América Latina tuvieron como propósito último lograr más crecimiento y bienestar soaal; objetivos que no se han alcanzado. Cuatro factores dan cuenta de ello: una baja tasa de inversión productiva; incompetencia en la búsqueda de equilibrios macroeconómicos; persistencia de mercados de capital de largo plazo inexistentes o incompletos, e incapacidad para generar empleos de calidad.