El flujo de la emigración hacia Estados Unidos se encuentra en niveles insólitos. La inmigración desenfrenada ha empezado a crear desequilibrios en la educación, en la distribución del ingreso, en los niveles de empleo y en la demanda de los programas de bienestar social Cuando la economía estadounidense se desacelere -como sucederá algún día- Estados Unidos enfrentará un rechazo nacional contra los inmigrantes.