La economía española continuó exhibiendo un gran dinamismo en 2025, con un crecimiento del PIB del 2,8 %, por encima de las previsiones al inicio del ejercicio. El mercado de trabajo también continuó creando empleo a un ritmo muy estable y dinámico, con un cierto avance de la productividad por hora trabajada, aunque no de la productividad por ocupado. La inflación ha mostrado una notable resistencia a la baja, situando su media anual en el 2,7 %, solo una décima porcentual por debajo del año anterior, observándose incluso una trayectoria ascendente de la tasa subyacente en la segunda mitad del año. Se mantiene además un diferencial con respecto a la media de la eurozona que refleja tanto el mayor dinamismo de la demanda como, posiblemente, efectos de segunda ronda. Los tipos de interés a un año se situaron en un nivel inferior al del año anterior, mientras que la rentabilidad de la deuda a largo plazo se mantuvo en niveles muy semejantes a los de 2024, sin grandes fluctuaciones, salvo un repunte transitorio en el momento en que la Administración Trump anunció el cambio de política arancelaria