El sector bancario español ha reducido de forma significativa su exposición al sector inmobiliario (“ladrillo”) desde la Gran Recesión. Antes de la crisis, el crédito al ladrillo superaba el 60 % del total al sector privado, con un elevado peso del destinado a la promoción inmobiliaria y construcción. Tras un fuerte proceso de desapalancamiento y saneamiento, la estructura del crédito al ladrillo es hoy más equilibrada (con mayor participación del crédito para la compra de vivienda) y con un peso inferior. Aunque España sigue algo por encima de la media europea en exposición a las actividades inmobiliarias, se debe a la importancia que tiene la vivienda en propiedad y, por tanto, el crédito para la compra de vivienda. En conjunto, el sistema bancario español es ahora más solvente y menos vulnerable que en el pasado a potenciales correcciones en el mercado de la vivienda.