La asequibilidad de la vivienda se ha convertido en uno de los desafíos económicos y sociales de Europa. Este artículo sostiene que su deterioro responde, ante todo, al choque entre una demanda creciente y una oferta cada vez más inelástica en las áreas urbanas más prósperas. Las restricciones físicas, urbanísticas y políticas limitan la construcción, mientras muchas medidas populares —subsidios a la compra, ventajas fiscales o controles de alquileres— alivian síntomas a corto plazo, pero pueden elevar precios, reducir la oferta y perjudicar a futuros residentes. A partir de evidencia comparada, con especial atención a Inglaterra y Suiza, se muestra cómo los incentivos institucionales y electorales favorecen políticas bienintencionadas pero ineficaces. La mejora duradera de la asequibilidad exige reformar la planificación, alinear incentivos locales y ampliar la oferta de vivienda.