El acuerdo de alto el fuego y de normalización del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico aporta un respiro a la economía y reduce las presiones inflacionarias en la economía española. De respetarse las principales cláusulas del acuerdo, la situación de escasez de hidrocarburos y de otras materias primas podría desaparecer en las próximas semanas. Sin embargo, la inflación todavía tardará unos meses en volver a la senda anterior al conflicto, ya que el shock de precios generado por la guerra seguirá propagándose a través del tejido productivo. Además, la retirada de las rebajas fiscales sobre los combustibles supondrá un incremento de la tasa de inflación de entre ocho y nueve décimas porcentuales. Finalmente, la economía española arrastra un problema de inflación subyacente que precede el estallido de la conflagración y que podría persistir, incluso en un escenario de vuelta a la normalidad de los mercados energéticos.