Este trabajo analiza el conocimiento previo del lugar como presupuesto técnico-jurídico de la organización romana del territorio. Sin atribuir a Roma una teoría de la Ordenación del Territorio en sentido moderno, se sostiene que la praxis administrativa romana exigía una lectura previa del territorio antes de adoptar decisiones estables de fundación, distribución, asignación o integración territorial. El estudio aborda esta racionalidad desde varias dimensiones complementarias: el reconocimiento estratégico del enclave, la valoración ambiental y sanitaria, la medición y delimitación agrimensora, la clasificación jurídica del ager, la documentación pública de la forma, la relación entre urbs y ager y el encuadramiento de comunidades humanas en estructuras cívicas, fiscales y administrativas. El caso de Augusta Emerita permite observar con especial claridad el tránsito desde un espacio físicamente apto hacia un territorio colonial jurídicamente constituido. Finalmente, el trabajo establece un diálogo prudente con la planificación contemporánea, subrayando que la continuidad no es institucional, sino funcional: la exigencia romana de conocer, valorar, medir y documentar antes de ordenar jurídicamente el espacio encuentra hoy una formulación normativa en instrumentos como la evaluación ambiental estratégica, los sistemas de información territorial y la legislación sobre el suelo.
This paper analyses prior knowledge of the site as a technical and legal prerequisite for the Roman organization of territory. Without attributing to Rome a theory of Territorial Planning in the modern sense, it argues that Roman administrative practice required a prior reading of the territory before adopting stable decisions concerning foundation, distribution, allocation or territorial integration. The study approaches this rationality through several complementary dimensions: strategic recognition of the site, environmental and sanitary assessment, land surveying and delimitation, the legal classification of ager, the public documentary function of the forma, the relationship between urbs and ager, and the integration of human communities into civic, fiscal and administrative structures. The case of Augusta Emerita shows particularly clearly the transition from a physically suitable space to a legally constituted colonial territory. Finally, the paper establishes a cautious dialogue with contemporary planning, emphasizing that the continuity is not institutional but functional: the Roman requirement to know, assess, measure and document before legally ordering space finds today a legal expression in instruments such as strategic environmental assessment, territorial information systems and land legislation.