El papel de la fotografía como instrumento de construcción de la realidad social y política ha servido, históricamente, a los intereses del poder político, legitimando discursos, ocultando realidades e induciendo según qué percepciones. El presente trabajo persigue tres objetivos específicos: primero, delimitar conceptualmente las categorías de falsificación, manipulación y falseamiento de la imagen; segundo, examinar casos paradogmáticos (Iwo Jima, Reichstag y ocultamiento de los hibakusha) en los que la imagen fotográfica ha operado como instrumento de construcción del relato político, analizando sus implicaciones sobre la formación de la opinión pública y la legitimidad democrática; y tercero, valorar los desafíos que las tecnologías de imagen sintética y deepfakes plantean a los marcos jurídico-constitucionales vigentes, con especial protección del derecho a la propia imagen, la integridad de la prueba judicial y la garantía del razonamiento democrático. Se sostiene que la legitimidad del orden constitucional descansa no solo en la verdad, sino en la capacidad de generar un consenso consciente y simbólico, pues cuando la credibilidad de las imágenes se reduce, también se debilita el control constitucional y democrático, poniendo en riesgo sus mismos fundamentos
The role of photography as an instrument for constructing social and political reality has historically served the interests of political power, legitimizing discourses, concealing realities, and inducing certain perceptions. This work pursues three specific objectives: first, to conceptually define the categories of falsification, manipulation, and image misrepresentation; second, to examine paradoxical cases (Iwo Jima, the Reichstag, and the concealment of the hibakusha) in which photographic images have operated as instruments for constructing political narratives, analyzing their implications for the formation of public opinion and democratic legitimacy; and third, to assess the challenges that synthetic image technologies and deepfakes pose to current legal and constitutional frameworks, with particular emphasis on protecting the right to one's own image, the integrity of judicial evidence, and the guarantee of democratic reasoning. It is argued that the legitimacy of the constitutional order rests not only on the truth, but on the ability to generate a conscious and symbolic consensus, because when the credibility of images is reduced, constitutional and democratic control is also weakened, putting its very foundations at risk